Esta vivienda unifamiliar gritaba a los cuatro vientos que necesitaba una reforma urgente. Era eso o hundirse en el olvido.

Un edificio de 3 plantas que había sido maltratado por descuidados y demasiados inquilinos y que estaba sumido en la decadencia. Una casa ya de por sí demasiado grande y con demasiadas habitaciones como para ser alquilada a un precio justo.

La idea era reconvertirla en 3 apartamentos individuales y una amplia zona común . Tres pequeños pero completos lofts que pudieran albergar a los diferentes hijos de la familia o inquilinos capaces de valorar las virtudes tanto de las viviendas como de la zona en la que ésta está situada.

Para aprovechar la situación de la propiedad se cambió el acceso al edificio de lado, de manera que los grandes ventanales de las 3 plantas diesen directamente a unas bonitas vistas al mar.  Como el espacio útil no era demasiado se decidió tabicar lo menos posible quedando salón comedor y cocina reunidos en un mismo espacio abierto.

La tarima laminada y las paredes de pladur dieron un aspecto de pureza y amplitud que se vio reforzado por los enormes ventanales de aluminio que dejan entrar la luz.

La decoración sencilla, con un toque escandinavo y predominio de los colores claros son el punto final a un trabajo bien planteado.